DEMASIADA MALDAD
Creo que la política, como dice Emilio Lledó en el Babelia de esta semana, está llena de maldad.
Estamos inmersos en un proceso creciente de corrupción real y, sobre todo, en una espiral de corrupción mental. Ambas tienen lugar por la inevitable lucha por existir en la naturaleza que nos constituye, y por el inmenso territorio social y político que hoy más que nunca nos asfixia.
“Un territorio donde se montan prestigios y desprestigios, se tergiversan los hechos, se trastornan los cerebros y se mantienen como verdades intocables palabras desgastadas y casi siempre vacías o mejor dicho, vaciadas, como democracia, gobierno, identidad, justicia, libertad, solidaridad, etc.”
Sigue diciendo Emilio Lledó en el País de hoy que el problema es delicado y difícil, no sólo de resolver, sino incluso de plantear. Y yo lo he comprobado en la entrada de este blog sobre las acusaciones injustas de corrupción donde a algunos no les importa que inocentes sean quemados en la hoguera. A veces algunos gritos y pontificaciones me recuerdan a los gritos históricos de la Inquisición. A veces ver a personas que se creen en posesión absoluta y única de la lógica y la razón me da miedo.
Está claro que el sistema ya no funciona. Se juzga a la gente antes de que los tribunales dictaminen, se juzgan todos los posibles delitos menos la mentira reiterada y generalizada y resulta que lo que en EEUU es tenido tan en serio como el no mentir ante el Parlamento aquí se premia porque el parlamentario tiene derecho a decir lo que quiera, mentir, vilipendiar y destrozar los prestigios y las vidas de unos acusados que aún no han sido, y tal vez no lo sean nunca, declarados culpables.
¿ Y me dicen que no hay temas de los que hablar y temas que cambiar en el ejercicio de la política de hoy en día? Tenemos mucho de que hablar, pero casi todo el mundo se esconde. Nadie cree en la política, empezando por muchos políticos que se llenan la boca diciendo que sí que creen pero que a la hora de la verdad no quieren que las cosas cambien, solo quieren la alternancia en el poder para que nada cambie.
Esto es solo una entrada pesimista. Supongo que todo no está perdido pero ¿ cuándo comenzará a tomar forma un movimiento que de verdad promueva la vuelta a los valores democráticos, a la necesidad de la convivencia sin tener que mordernos unos y defendernos de las mordidas otros, a la filantropía que hay o debe haber detrás de toda acción política. No somos perfectos, somos humanos pero podemos hacerlo mejor
DEMASIADA MALDAD
11:58 PM |
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