Los debates políticos suelen tener tanto en juego que incluso las diferencias de óptica más pequeñas se ven magnificadas.
Las exigencias de lealtad pura y dura al partido, los imperativos de tus compañeros y la amplificación de las opiniones diferentes que a veces se hace por parte de los medios de comunicación contribuyen a crear una atmósfera de sospecha sobre el/la que se ha atrevido a decir alguna cosa que se sale del guión.
En cuanto a lo que ha dicho Barragán que otorga un 5 al Gobierno Canario y que si él fuera Presidente cambiaría a algunos consejeros. No vale hacerse el despistado. Todos sabemos muy bien de qué habla.
El problema es si sus declaraciones le hacen más daño al partido así dicho en público que en privado. Y aquí está la pregunta que me hago últimamente ¿ qué es lo que más daño puede hacer a un partido político? ¿ la sumisión y la fidelidad ciega? ¿ o la libertad de los que se atreven a decir lo que piensan?
Nuestro partido - y todos los partidos políticos en esto son exactamente iguales- vehicula el poder de arriba abajo obstruyendo a menudo el sistema de retorno y es difícil desde dentro llegar a ser escuchado y que esa escucha sea real y tenga consecuencias.
Y sin embargo creo que cada vez con más urgencia necesitamos partidos políticos que estén abiertos a nuevas ideas y no se limiten a envolver las mismas de siempre de forma distinta.
A nadie se le esconde que me gustan los blogs, adoro el intercambio que se produce con ellos: en los días que siguieron a la publicación de mi propuesta para elegir candidato en Santa Cruz, muchas personas me enviaron sus comentarios. Otros -compañeros de partido- me enviaron correos electrónicos personales y muchos me llamaron por teléfono. Algunos estaban de acuerdo conmigo, otros creían que yo era demasiado idealista y otros que soy idiota y no debí decir eso en público.
Quizá tuvieran razón quienes me criticaban... Quizá sea imposible escapar de donde estamos y luchar por cambiar las cosas desde dentro. Quizá la degradación de la política haya llegado al punto de no retorno, pero en lo más profundo de mi corazón no creo que sea así, quiero seguir creyendo que tenemos remedio.
Creo que tenemos el deber de cambiar la realidad, de equilibrar idealismo con realismo, distinguir entre lo que podemos y lo que no podemos poner en entredicho cada día, admitir que el otro a veces puede tener razón, y admitir que a veces todos nos equivocamos. Y Canarias necesita mucho mucho de todo esto.






0 comments:
Post a Comment