Un país difícil

Eso parece Canarias. Al menos difícil de gobernar.

¿ O tal vez es imposible con las herramientas que nos hemos dado desde el comienzo de la democracia?

¿ O tal vez lo ha sido siempre?

Un amigo dice que Canarias es difícil porque es como una mesa con cuatro patas dobles: izquierda/derecha, islas periféricas/ islas capitalinas,Tenerife/LasPalmas y nacionalistas canarios/nacionalistas españoles. Y que cada vez que una se pone al rojo vivo las demás se polarizan en esa pata hacia un lado u otro y las otras cuestiones bajan de intensidad. Y eso produce un desequilibro en la mesa. Seguramente no he explicado bien su idea, no sé qué opinarán ustedes.

Creo -lo viví- que Canarias es casi imposible de gobernar.Es imposible hacerlo bien. Im-po-si-ble aunque se quiera: por las remoras, por la inercia, por el Tenerife/Las Palmas y por los nacionalistas españoles frente a los nacionalistas canarios. No creo que las diferencias entre Izquierda y Derecha sean tan irreconciliables, y tengo la esperanza de que tampoco lo sean las diferencias entre islas capitalinas e islas periféricas.

También creo que en algo fallamos al darnos el sistema que nos dimos ( electoral, de triple equilibrio, etc ) para que ante una crisis se nos derrumbe así el Estado del Bienestar y lleguemos al 30% de paro.

¿ Qué nos está pasando? No es una pregunta con respuesta simple. Es más, no creo que nadie pueda dar la respuesta correcta, tal vez no existe del todo pero supongo que no por eso debemos dejar de preguntarla. En la calle domina un profundo malestar. En mil conversaciones se entrecruza el enojo por la política económica de Zapatero, la dificultad del Gobierno de Canarias para tener un perfil propio y cohesionado, las disparatadas cifras del paro, la poca solidez de la oposición, el aparente desgobierno de Las Palmas y de Santa Cruz y la incapacidad para entendernos de los partidos estatales. Y todo, lo público al menos, y me da que lo privado también, parece que está bajo sospecha.

Total que los ciudadanos están perplejos. No parecemos que estemos felices, no parece que Canarias esté feliz consigo misma. Tampoco con España ( con nuestro encaje en España ). Y mientras tanto los proyectos políticos se caracterizan por su simplicidad en lugar de entender que esta perplejidad ciudadana requiere algo más.

Creo que lo que hace falta es una política nueva en Canarias, no un partido nuevo en el poder, ni un partido nuevo en la oposición, ni un pacto nuevo, sino una política nueva, una Política con mayúscula, que rompa con las viejas jerarquías, con los viejos poderes establecidos al comienzo de la democracia, que renueve el catálogo de ideas y valores sobre los que sustentarnos como país que quiere ser dueño de su futuro.

Y creo que si la sociedad civil pide esa política nueva los partidos la harán pero mientras no lo pida la sociedad civil no hay mucho que hacer, simplemente seguir dejando que nos arrastre la corriente a ver si llega un momento mejor. Y no creo que sea eso lo que queremos ¿ o nos da igual ?

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