Sobre la tan supuesta credibilidad de las canas....

El 1 de Octubre, comentando una entrada en este blog sobre el caso Millet, una lectora me hizo llegar el siguiente comentario: María dijo: Ya sabes Dulce, que por tener canas se le da credibilidad a mucha gente que si se conociera como son de verdad...1 DE OCTUBRE DE 2009 8:15

Entonces le prometí que un día escribiría sobre esto, sobre cómo engañan a veces las canas y qué cosas ocultan...

Y ese momento ha llegado por casualidad: hoy pude ver en un Periódico de Tenerife a un señor con muchas canas y mucha responsabilidad exigiendo cual niño inmaduro algo así como si no me dan lo que quiero me enfado y me voy, no voy a decir quién es porque no viene al caso, pero el ejemplo es perfecto para la ocasión y puedo saldar la deuda con la lectora de mi blog.

Si tuviéramos que ponerle cara a la credibilidad de los políticos de esta isla ¿ qué rostro elegiríamos? Pues probablemente el de este señor que comento sería uno de los más elegidos:

Tiene fuerza comunicativa Parece buena persona. Quizá esa es la clave de la credibilidad, más allá de las palabras, la mezcla de razón, rigor y emoción.

Sin embargo, cuando uno lee declaraciones como las de hoy se da cuenta de que ni una larga trayectoria ni unas buenas canas son crédito suficiente, y la apariencia de solidez y fiabilidad se nos deshace entre las manos al ver de cerca que la realidad es bien distinta..

La arruga es bella y la veteranía un grado. Pero ¿ son hoy suficientes las canas para garantizar la imparcialidad, para explicar los hechos, para respetar la libertad democrática, para planificar con tino el futuro?

No siempre, y hoy hemos podido leer un ejemplo. Quizás tampoco es garantía de nada la juventud, desde luego que no, pero les garantizo que algunas canas engañan y mucho.

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