¿ Un parlamento participativo? Pues no, en absoluto

Si usamos el símil de la evolución de internet, que pasó de ser unidireccional en el entorno web 1.0 a ser bidireccional en el entorno web 2.0, y tenemos en cuenta que esa bidireccionalidad que permiten las herramientas web 2.0 es la que permite la conversación con la gente de la calle, lo que nos permite mantener un contacto directo con los ciudadanos, un feed-back de ideas de ida y vuelta. Se implica el usuario final.

En el caso del parlamento se supone que buscamos la implicación del usuario final, el ciudadano, pero no es verdad. Más bien se diría que los desalentamos y además ni siquiera sutilmente.

Aquí la información es solo bidireccional, y no se respeta ni dialoga con los ciudadanos que se acercan al Parlamento, que encima que son pocos los que deciden venir por aquí y soportar horas y horas de espera, se les toma el pelo y dificulta su ansia de colaboración.

Siento vergüenza ajena de algunas decisiones arbitrarias que algunos han tomado hoy. Sin pensar en la gente para la que se supone que trabajan. Gente de la calle que deja su trabajo para venir aquí porque tienen interés en asuntos que les afectan y que es ignorada por completo.

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