Esta mañana el Cabildo, por unanimidad, aprobó una propuesta institucional, que nació de la idea de Antonio Alarcó, y de la que hablábamos muchos amigos desde el día de la muerte de Adán y de la que más amigos aún se alegran hoy.
La propuesta es básicamente que el Auditorio de Tenerife pasa a llamarse Auditorio Adán Martín.
Siempre será de Tenerife y siempre será de Adán.
Fue una de las obras donde más ilusión puso pero no solo por la obra arquitectónica en sí, sino por lo que suponía: la recuperación de una zona de la ciudad de Santa Cruz que era como la otra rivera abandonada e industrial del barranco de Santos, un arrabal hasta que él soñó, planificó y trabajó con su gente por cambiar esa realidad y convertirla en la parte más nueva y con posibilidades de la capital de Tenerife.
Así sabremos al mirar al cielo del auditorio que él está por ahí, su espíritu y su forma de hacer las cosas estará con nosotros, siempre. Y cada día más presente.







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