Estoy en medio de ese proceso: el de dejar la política activa. LLevo 20 años participando elección a elección en listas electorales. Esta es la primera vez que no lo haré.
Es difícil escribir sobre ello. No quiero dar excusas, solo decir cómo me siento.
Como quien dice, me quedan 4 días de parlamentaria.
Siento una mezcla de tristeza y alegría. Pena por lo que dejo atrás e ilusión por los nuevos retos que se abren en el horizonte.
Sobre todo tengo una sensación rara. Más que dejar un trabajo, es dejar una vocación de muchos años.
Una vocación que deseo se transforme en otra cosa: en otro tipo de activismo positivo que también ayude, a través de nuevos caminos personales, a mejorar la sociedad.
No echaré de menos el Parlamento, ni sus ventajas, e inconvenientes, pero sí que ya echo de menos la gestión pura.
Echaré en falta, eso sí, las iniciativas que tramitaba por indicación de la gente que me lo proponía a través de este blog, de otras redes, o en la simple calle día a día.
Este blog puede que también desaparezca, o se transforme porque ya no será más el diario de una parlamentaria. Tal vez será otra cosa.
Gracias a todas las personas que me han ayudado en este camino no siempre fácil, que son muchas.
el proceso de dejar la política
6:43 AM |
Mis nuevas banderas...
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