DIARIO DE UNA EX POLÍTICA 1. Dejar la política.






Hoy he dejado de ser Parlamentaria. Aunque en realidad el último mes- desde las elecciones del 22M- no ha habido actividad, pero la Diputación Permanente tenía que seguir existiendo hasta hoy que han tomado posesión los nuevos diputados canarios. Lo de nuevos es un decir: he visto la mesa de la foto de la mesa del Parlamento y me ha sonado a los de siempre. No sé si es bueno o malo.

¿Podría decir que lo he echado de menos? No, ni hoy, ni hace un mes, ni durante la campaña. No creo que eche de menos el Parlamento. Aunque la vida aquí fuera es más dura que allí, pero creo que no me equivoqué con la decisión de no ir en las listas.

Hoy estaban los ciudadanos del 15M por fuera del parlamento. Me parece bien. En gran medida los apoyo, aunque no apoye que el movimiento sea tan asambleario. Siempre me pregunté, durante los 4 años que pasé en esa Institución, cómo es que no iba más gente a protestar. Creo que en un Parlamento se podría hacer mucho -muchísimo- más de lo que se hace.

Creo que el amplio descontento social con las instituciones es lógico, nos lo hemos buscado. La profunda y larga crisis económica y de soluciones que vive España, de momento sin visos de resolverse lo ha puesto en pie. Y pese a los intentos de partidos, sindicatos y algunos medios, es la pura sociedad civil, con altísima representación de la clase media, la que ha hecho suyo el movimiento, no son antisistema, son personas normales, como todos nosotros, que quieren un cambio ya, que no quieren más crisis ni más manipulación.

Cualquiera que se acercara a cualquier plaza de casi cualquier ciudad española lo pudo comprobar el pasado domingo. Yo lo vi en Valencia, donde estoy ahora. Casi un cuarto de millón de personas acudieron a la llamada de los indignados #19Jmani, el hashtag (etiqueta) elegido en Twitter para coordinar las manifestaciones de protesta por los recortes sociales en todo el Estado.  

Los partidos políticos y los sindicatos quedaron fuera. 

También las grandes multinacionales y las entidades bancarias. Claro que estas nunca han ido a ninguna manifestación.

También quedaron fuera de los violentos.

Los participantes del 15M son personas, individuos descontentos, que han dejado de confiar en las instituciones. Y es esto, y solo esto, lo que les une. No hay un motor secreto. Es solo descontento, porque han ido perdiendo, uno a uno, sus referentes como ciudadanos: los partidos, los sindicatos, los bancos, los medios de comunicación, etc.

Estuve muchos años dentro y sé que hubo otra época mejor, sé que se podrían hacer las cosas mucho mejor, pero no sé realmente cómo, no es tan fácil. Los ciudadanos lo tienen difícil, pero ahora ningún político lo tiene fácil. Nada fácil. Y eso ya es algo que -al menos en parte- le debemos al movimiento 15M.
  

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