Para entender por donde van -o deberían ir- las políticas culturales de hoy


En los últimos años el tercer sector ( las asociaciones y fundaciones culturales sin ánimo de lucro, como el Circulo de Bellas Artes, la Fundación Pedro García Cabrera o la Asociación de Amigos del Espacio Cultural El Tanque, a modo de ejemplos ) ha ganado importancia en las comunicaciones y políticas de la Unión Europea, y existe un interés político creciente en el análisis de sus diferentes impactos económicos que empuja hacia una postura más activa del tercer sector en el diseño de las políticas públicas.

“El crecimiento y la fuerza de las entidades y de los agentes del tercer sector es particularmente importante para el desarrollo de la cultura. Ellos promocionan el destacado principio de la democratización de la cultura, que implica participación activa en su formación por individuos con iniciativas. Estas instituciones disminuyen la desproporción en el acceso de las personas a la cultura a través de los derechos de los grupos marginados. Finalmente, estas instituciones usan diferentes fuentes de financiación, tanto públicas como privadas, en el mismo tiempo y crean más oportunidades para proyectos culturales atípicos” ( D. Ilczuk,2001,Cultural Citizenship.Civil Society and Cultural Policy in Europe.Boekman Studies ).

La Comisión mundial sobre cultura y desarrollo ( 1995 ) destacó la necesidad de encontrar nuevas formas para reunir recursos e incrementar el impacto económico y social de las artes creativas. Y es cada vez más evidente el atractivo que la cultura  puede tener para otros sectores como el turismo, el comercio, educación, etc, como recuerda la profesora Annamari Laaksonen en Gestión Cultural en el tercer sector no lucrativo (UOC).

Por otro lado Sueño e identidades, un informe de un grupo de expertos europeos sobre Cultura y Desarrollo para el Consejo de Europa de 1997 destaca la relación entre cultura y tercer sector, y denota que, a veces, la acción de voluntariado puede ser más apropiada para la acción cultural que la acción de los gobiernos.

El informe destaca también que el tercer sector “se convierte en un socio verdadero en la implementación de las políticas culturales estables y que la importancia del tercer sector se debe también al hecho de que “las políticas culturales se están moviendo del elitismo hacia el apoyo, hacia nuevas formas de arte y de público”, apuntando además la importancia económica creciente de las actividades culturales, así como también la importancia de los niveles locales y regionales en el diseño e implementación de las políticas culturales.

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